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¿Cómo clasificaría los
servicios que ofrece Team 2000?
Actualmente, dividimos nuestra oferta en ocho grandes
divisiones: consultoría, formación,
coaching, eventos especiales, selección, outsourcing,
relocate consulting y un apartado que hemos denominado
varios. A lo largo de estos dieciséis años,
Team 2000 se ha hecho un nombre gracias, sobre todo,
a nuestra labor en el campo de la formación
y el asesoramiento de equipos de ventas, un elemento
imprescindible para un sector como el farmacéutico.
¿A qué perfil responden sus
clientes?
Cerca del 90% de ellos son empresas farmacéuticas
o vinculadas a ellas, como el sector de la química
fina. El diez por ciento restante es muy variado,
y va desde compañías de alimentación
o automoción hasta las de telecomunicaciones,
pasando por el sector inmobiliario, los seguros o
los servicios, por citar sólo algunos ejemplos.
De todos modos, los clientes de esos otros sectores
han acudido a nosotros porque algunos de sus profesionales
directivos estaban vinculados anteriormente a la industria
farmacéutica, de manera que conocían
nuestra metodología y han vuelto a confiar
en ella para la formación y la prestación
de otro tipo de servicios.
¿Cómo definiría la filosofía
de trabajo de Team 2000?
Creo que las palabras que mejor la definen son flexibilidad
y calidad. Afrontamos cada servicio que ofrecemos
desde un punto de vista muy personalizado, de manera
que podemos adaptarnos a las necesidades de cada cliente.
Estudiamos su demanda, analizamos su situación
actual y, finalmente, desarrollamos un plan con aquellos
puntos que sean susceptibles de mejora y lo llevamos
a cabo. En esta estrategia tiene un peso fundamental
el equipo humano de la compañía, que
está compuesto por un preparado y experimentado
equipo de consultores que conocen en profundidad el
sector farmacéutico, sus peculiaridades y sus
necesidades concretas.
¿A qué peculiaridades se refiere?
Se trata del único sector cuya venta está
regulada por la Ley del Medicamento. Vender un fármaco
no es como vender un automóvil. Se trata de
un producto que tiene un efecto importantísimo
sobre la salud de las personas, por lo que es fundamental
ser responsable y lograr convencer al prescriptor
o, en el caso de las farmacias, a quien debe recomendarlo.
El objetivo de nuestros cursos es que el médico
esté convencido de que el fármaco que
se le presente es el idóneo para un tratamiento
concreto. Y ahí la formación juega un
papel fundamental.
¿Cuál es su metodología?
Para empezar, los cursos deben ser eminentemente prácticos
y dinámicos. Sentar durante tres horas a profesionales
de la venta acostumbrados a estar en la calle todo
el día no es fácil, así que debemos
fomentar la participación y el que los cursos
sean entretenidos y eficaces. A partir de ahí,
la metodología comienza por conocer factores
como el producto, los cursos de formación que
ha realizado el alumno, su experiencia, la política
de trabajo de la empresa... Se ajusta todo al máximo
y, lo que es más importante, se efectúa
un seguimiento posterior al curso al cabo de dos o
tres meses, que consiste en un análisis de
la puesta en práctica de las áreas de
mejora detectadas durante el curso y expuestas en
un Plan de Acción Individual que se realiza
al finalizar la acción formativa. Dicho seguimiento
se realiza con estrecha colaboración con el
responsable de formación del laboratorio y
el inmediato superior del empleado que asistió
al curso. Para nosotros, es seguimiento es fundamental,
puesto que estamos totalmente convencidos de que sin
él no hay continuidad de acción. Dentro
del ámbito de la formación también
realizamos coaching, pues en ocasiones la formación
no es suficiente a la hora de preparar a una persona.
Muchas veces los directivos, jefes, vendedores o empleados
han pasado por muchos cursos y sólo han podido
aprovechar de un 10 a un 15% del programa. La razón
es que cada uno de ellos tenía una necesidad
distinta y una realidad de trabajo diferente, por
lo que el coaching es el método más
indicado.
Se habla mucho del coaching, pero ¿qué
es realmente el coaching?
El coaching es una herramienta muy poderosa para generar
cambios de conducta que se traducen en un mejor rendimiento
profesional y para el desarrollo de las habilidades
y capacidades personales. Se trata de un proceso de
acompañamiento que hace posible expandir la
autonomía, el bienestar y la eficacia del directivo.
Este proceso parte de realizar un ejercicio de identificación
del estado/situación actual en el que se encuentra
la persona, reconociendo sus fortalezas y áreas
de desarrollo y explorando los patrones de comportamiento
eficaces e ineficaces. Todo ello se realiza con la
ayuda del coach, quien permite al directivo identificar
otros modelos de observación y, en consecuencia,
modificar la interpretación de las situaciones
y generar estrategias de actuación más
efectivas. A partir de este análisis y de una
nueva visión de la persona, se diseña
un plan de acción orientado a la consecución
de los resultados deseados.
Otro de los ámbitos en el que trabajan
es la selección de personal...
Así es. Lo hacemos siguiendo el método
Selmodín, que contempla aspectos no sólo
relacionados con el perfil del candidato (que es importante),
sino también con la tipología del puesto
de trabajo, con el carácter y la personalidad
del equipo humano con el que va a trabajar, con sus
expectativas... En ocasiones ocurre que una persona
perfectamente cualificada no encaja por una cuestión
de empatía o de ambiente de trabajo; nuestra
labor es analizar todos esos factores para lograr
encontrar el mejor candidato para cada puesto. Es
un proceso más largo pero, al final, es también
más efectivo.
Si hablamos de futuro...
La idea es seguir la misma filosofía de innovación
y calidad en nuestros servicios. Contamos con representantes
en Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia con
los que intercambiamos conocimientos, lo que nos permite
conocer de primera mano las novedades del sector y
ofrecerlas a nuestros clientes. Esa política
es la que nos ha hecho consolidarnos y es, en definitiva,
la que seguiremos practicando.
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