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Clínica Ruber
Dr. Julio Millán Mateo
Juan Bravo, 49 - 28006 Madrid
Tel. 91 406 96 75 - Fax 91 309 35 90
E mail: dr.millan@bitmailer.net
www.ruber.es

 

“Un pecho sano, firme y bonito genera confianza en la mujer y aumenta su autoestima”

Entrevista al Dr. Julio Millán Jefe de la unidad de Cirugía Estética de la clínica Ruber

Uno de los signos más importantes de feminidad y belleza en la sociedad actual es el pecho de la mujer. Por eso, la cirugía estética aplicada al rejuvenecimiento mamario es una de las técnicas más utilizada hoy en día por las mujeres para recuperar la vitalidad del pecho, perdida tras la maternidad o simplemente con los años. El Dr. Julio Millán de la clínica Ruber nos explica cuáles son las técnicas más frecuentes.

¿Qué diferencia existe entre la cirugía plástica reparadora y la cirugía estética?


La cirugía plástica reparadora trata quirúrgicamente a los pacientes que tienen una alteración de su anatomía por motivos congénitos, accidentes, extirpación de tumores, quemaduras… La cirugía estética, sin embargo, se aplica en pacientes que no tienen una alteración de la anatomía pero que quieren cambiar la forma de algunas partes de su cuerpo, como reducir o elevar las mamas, extirpación de cúmulos de grasa…

¿Dónde estarían los límites en la cirugía estética?

Desde el punto de vista tecnológico, existen técnicas cada vez más seguras y medicamentos que permiten realizar
intervenciones agresivas. Nosotros a nuestros pacientes los asesoramos para que utilicen la técnica que mejor se adapta a la problemática que presentan.

¿A partir de qué edad una persona puede someterse a una cirugía?

Se considera que con menos de 18 años la cirugía sólo está justificada si hay algún problema físico o psicológico importante. Siempre que se aconseje una intervención en menores es obligatorio el consentimiento del cirujano plástico y el paterno, así como un informe favorable de otro profesional médico o psicológico implicado en el proceso.

¿Y cuál sería la edad límite?

Aquella que la salud del paciente indique que los riesgos anestésicos son los habituales y no están aumentados por
enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial…

Los riesgos de la cirugía estética, ¿son altos?

Toda intervención quirúrgica implica un riesgo. La clínica Ruber cuenta con las instalaciones necesarias que marca la ley. Los cirujanos están lo suficientemente preparados para llevar un control de riesgo y de las posibles complicaciones que pudieran surgir. Siempre que los pacientes estén sanos, sin enfermedades que puedan retrasar la recuperación anestésica, los riesgos son menores. Las técnicas quirúrgicas de la cirugía estética son superficiales, no entran en cavidades profundas
por lo que se reduce más el riesgo.

Ante tanta alarma social en torno a la cirugía estética y la publicidad engañosa ¿qué aconseja?


Toda la publicidad que ofrezca resultados milagrosos, sin cirugía, sin anestesia, sin dolor, con la primera consulta gratuita y realizada por un comercial y no por un cirujano, debe despertar nuestras dudas. Para constatar que el cirujano con el que nos tratamos es fiable, es indispensable que éste publique sus investigaciones y técnicas en revistas científicas.

En España, somos tan sólo 800 cirujanos plásticos reconocidos así que es importante constatar su titulación y reconocimiento evitando dejarse llevar por la publicidad engañosa.

¿Qué cambios sufre el pecho con la edad?

Conocer el proceso de desarrollo y constitución de la mama es fundamental para entender el porqué de los cambios que sufre la mama femenina con la edad y la forma en que la cirugía estética puede ayudar a corregirlos.
Su formación comienza en el feto, durante el cuarto mes de embarazo, siendo uno de los pocos órganos que no está completamente desarrollado al nacer. Hasta la pubertad crecerá en igual proporción que el resto del organismo. Durante la pubertad crecerá más rápido, dando lugar a la presencia permanente de los senos.

La diferenciación del tejido mamario en la mujer se completa en torno a los 14-15 años pero, sin embargo, su desarrollo continúa hasta aproximadamente los 30 años debido a la estimulación hormonal ovárica, hasta conformar la apariencia de la mama femenina adulta.

Durante la gestación tendrán lugar importantes diferenciaciones en los tejidos mamarios hasta que, en la lactancia, se formen las células secretoras de leche. Cuando finaliza el periodo de lactancia, se da una rápida involución de manera que la glándula recupera una morfología parecida a la que tenía antes de la gestación, aunque el embarazo dejará una huella permanente en la mama que se acrecentará con la menopausia.

Los signos externos que se aprecian en este proceso de envejecimiento mamario es lo que médicamente se define como “ptosis”, palabra de origen griego que significa “caída”.

¿Cómo definiría una mama perfecta?

La mama desarrollada y de proporciones estéticas ideales tiene una forma semiesférica y está habitualmente situada entre la segunda y la séptima costilla, con el pezón a la altura del cuarto espacio intercostal. El pezón ha de ser el punto focal de la mama en la visión frontal. Si trazáramos una línea transversal que cruzara la mama horizontalmente a través del pezón, veríamos cómo la esfera mamaria tendría 1/3 de su volumen por encima de esa línea y 2/3 del mismo por debajo. En la visión lateral, la mama desciende en una suave línea cóncava desde el hombro hasta el pezón y, desde ahí, al surco submarino en una marcada línea convexa.

¿Cuáles son los objetivos de la cirugía estética de rejuvenecimiento mamario?

Principalmente tres: elevar el complejo areola-pezón a su posición normal, conseguir una forma y volumen estéticamente
correctos y simétricos, y lograr cicatrices disimuladas.

En la actualidad, disponemos de diversas técnicas quirúrgicas que solas o en combinación, según el caso, nos permiten restaurar un pecho con signos de envejecimiento o secuelas postgestacionales. Un pecho sano, firme y bonito genera confianza en la mujer y aumenta su autoestima, ayudando a mejorar por tanto su bienestar interno y proyección social.


¿Cómo se detecta una “ptosis” o caída de la mama?

La “ptosis” mamaria supone una alteración importante para la mujer puesto que refleja las consecuencias de la edad. Cuando existe “ptosis” mamaria, el complejo areola-pezón cae hasta la altura del surco submarino o por debajo del mismo. La piel se alarga y el tejido glandular se acumula en la parte más inferior de la mama. Pueden aparecer estrías en dirección hacia el pezón
y signos de atrofia cutánea. La parte superior de la mama parece desinflada mientras que la parte inferior se hace más llena y larga.

¿Qué técnicas se utilizan para el rejuvenecimiento mamario?

Cuando lo que queremos es reposicionar la mama, devolviéndole su forma y posición, hablamos de lo que quirúrgicamente conocemos como Maxtopexia, palabra derivada del griego “mastos” que quiere decir pecho y de “pexi” que quiere decir fijación. Esta técnica consiste en elevar el complejo areola-pezón y redondear la mama, fijándola a la pared torácica en una posición más alta.

Es una cirugía que se hace básicamente a expensas de resección cutánea y que, en la actualidad, deja una cicatriz vertical
desde el borde inferior del complejo areola-pezón hasta aproximadamente uno o dos centímetros por encima del surco submarino sin sobrepasarlo para que la cicatriz no sea visible por debajo del sujetador o del bikini. Es una cicatriz lineal y
fina que generalmente es imperceptible en un plazo de 3 a 6 meses.

Cuando además de la caída mamaria hay una atrofia importante, con pérdida de volumen, la Maxtopexia por sí sola no es suficiente para devolverle a la mama su forma juvenil. Es entonces cuando se ha de combinar esta técnica con la colocación de unas prótesis que realcen el volumen mamario.

Utilizamos con el mismo patrón de cicatriz vertical, prótesis de gel de silicona cohesiva que colocadas detrás de la glándula
mamaria o detrás del músculo pectoral, según el caso, rellenen el volumen mamario, restaurándolo, aumentándolo o
corrigiendo una asimetría existente.

En algunos casos específicos, en los que la paciente rechaza la existencia de cicatrices, podemos restaurar forma, volumen y
posición mamaria con una técnica de Mamoplastia de aumento, es decir, sin resecar la piel y colocando prótesis mamarias de volumen ligeramente mayor. Tendríamos entonces una cicatriz pequeña y discreta en la mitad inferior de la areola.

Finalmente, en los casos de hipertrofia o gran volumen mamario, acompañaríamos la Mastopexia con una reducción mamaria, extirpando parte del tejido glandular hasta lograr el tamaño deseado.

Existen para ello gran diversidad de técnicas en la actualidad, si bien hoy en día se tiende también a ser conservadores en cuanto a las cicatrices resultantes y podemos lograr también una mínima cicatriz vertical en estos casos.

 
 
   
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