| Para
empezar, ¿qué balance haría de
la trayectoria de DOMUS?. ¿Cómo han logrado,
a día de hoy, tener tanto éxito?

Empezamos en 1998, con unas seis tiendas. A día
de hoy, tenemos 44 tiendas en toda España (la
última en inaugurarse ha sido la de Bilbao),
además de contar con 30.000 m2 de almacenes y
una logística propias. Desde 2004, tenemos una
tienda en Dublín y en el presente año
hemos dado el primer paso en el comercio asiático,
con la apertura de una fábrica en China, como
prueba de nuestra apuesta internacional. En definitiva,
en pocos años de trayectoria, DOMUS se ha situado
entre los primeros puestos en nuestro sector y mercado.
¿El éxito de todo ello? Sin dudarlo radica
en las personas, tanto en nuestro equipo humano como
en nuestros franquiciados. En DOMUS cada uno de nosotros
tenemos muy claro cuál es nuestro papel, producto
y público, a la par que hemos luchado por nuestra
identidad.
Precisamente y hablando de identidad corporativa,
¿podría definir el concepto DOMUS?. ¿Cuál
es su imagen de marca?
DOMUS se basa en un Diseño con personalidad propia,
alta Calidad y a un Precio accesible.
¿Para quiénes están pensados
los diseños en muebles y demás artículos
que comercializan?
Preferentemente para un público joven, que tiene
un gusto vanguardista. Aquí quiero destacar el
hecho de que la gente piensa normalmente que el concepto
vanguardista equivale a caro, y ahí reside nuestra
gran diferencia: nosotros ofrecemos diseño a
buen precio.
¿Qué hace que DOMUS sea una firma
“única”?
Dos aspectos claves como son el Producto y la Presentación,
es decir, una tienda DOMUS nunca es igual a otra, no
hacemos nada estándar y así, nuestro público
vive la experiencia de pasar de una tienda a otra, caracterizada,
cada una de ellas, por tener una personalidad propia.
Ud. como Director General de la empresa, ¿qué
aspectos ha querido imprimir a la firma?
Cuando empezamos, yo sabía que teníamos
que abrir mercado y camino, así que cada día
innovamos, hasta el punto de que nos planteamos contar
con una fábrica con diseños propios (hasta
ahora compramos muebles que nos fabrican en exclusiva
en el Norte de Europa). Así, en estos momentos,
y ante el momento conflictivo que vivimos ( a nivel
de producción, leyes...) nos vemos obligados
a fabricar fuera, crear diseños propios e invertir
día a día en el producto (nos hemos introducido
en el textil hogar).
En definitiva, cada día lo queremos hacer mejor,
tenemos ilusión en mejorar las cosas y creo que
‘aún no hemos empezado’, por lo que
nos queda mucho camino por recorrer.
¿Qué aporta DOMUS a sus franquiciados?
Son nuestra familia. Les damos la marca, la imagen,
el producto, el servicio logístico... el franquiciado
es el gestor de su negocio, se trata de empresas locales
que constituyen el motor de nuestro crecimiento. Asimismo,
todas nuestras tiendas están conectadas a un
almacén virtual.
Pienso que una empresa es el conjunto de muchos factores:
público, franquiciados, fabricantes... y en DOMUS
creemos en la empresa, lo que se nota y repercute favorablemente
en todo y en todos.
De cara al futuro, ¿cuáles son
los objetivos que se han marcado?
A cinco años vista prevemos llegar a las 70 tiendas
en España. La siguiente fase se basará
en el crecimiento cualitativo de las mismas, esto es,
si antes las tiendas disponían de 200-300 m2
de media, queremos que a partir de ahora tengan más
de 1.000 m2.
Por otro lado, a nivel internacional, proyectamos nuestra
expansión a través de sociedades propias.
Después de nuestra primera experiencia en Dublín,
en septiembre u octubre de este año esperamos
abrir una tienda en Santiago de Chile y luego en Bratislava,
escogiendo así países pequeños
con un crecimiento estable: estamos mirando a mayor
largo plazo entrar en Hong Kong, Singapur, Taiwán...
siempre bajo la filosofía de dar calidad.
A la hora de decorar el hogar, ¿en qué
nos diferenciamos los españoles de nuestros vecinos
europeos?
Cada país adopta una expresión. Por ejemplo,
los Países Nórdicos, con pocas horas de
luz y sol, muestran sus preferencias sobre colores claros.
Mientras, en España se escogen más los
colores oscuros, así que en nuestra colección,
el abanico de colores es muy amplio.
Por otro lado, debo decir que el concepto de mobiliario
clásico para el español ha cambiado: hace
15 años, toda pareja iba a una tienda de muebles,
pedía asesoramiento a un profesional de la decoración,
el cual le hacía un dibujo y le vendía
un proyecto. Hoy, las parejas eligen por sí mismas,
al tener claro qué es lo que quieren comprar.
Para acabar, se habla de cierta recesión
en su sector. ¿Qué opina al respecto?
En España la gente se queja, pero creo que lo
que ocurre es que está habiendo un traspaso estructural
de mercado: la distribución está cambiando,
y aunque se busquen culpables para no avanzar, uno ha
de adoptar otras actitudes; así, nosotros somos
siempre muy activos, ‘agresivos’ y creativos,
de cara a adaptarnos a los cambios. No perdemos la ilusión
y pienso que hemos de aprender a vivir con los cambios.
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