| Dedicada en un principio a la
explotación forestal, en los años ’60
se amplía el negocio con la construcción de
un aserradero, ampliado a su vez en 1969 a causa del fuerte
incremento del negocio. Dichas instalaciones permitían
a Fupicsa transformar la madera que extraía de sus
explotaciones forestales, hasta que en 1992, un desgraciado
incendio destruyó el aserradero.
Consecuencia de ello, los responsables de la firma, representantes
de la tercera generación familiar, tomaron la decisión
de iniciar una nueva actividad dentro del mundo de la madera,
manteniendo un almacén e incrementado la importación
de maderas nobles ya aserradas, especialmente las de haya
y roble procedentes principalmente de Europa, aunque también
de América y África, para su comercialización
en el mercado español.
En la actualidad, con sede central en Balsareny (Barcelona),
Fupicsa cuenta asimismo con un almacén en La Sènia
(Tarragona) y un aserradero recientemente adquirido en Rumania,
fruto de la vocación de internacionalización
de la empresa.
Internacionalización que se puso en marcha durante
el pasado año 1999, con la inversión de 250
millones de pesetas para la construcción de un aserradero
en Rumania, país que dispone de madera de gran calidad
y que ofrece bajos coste en cuanto a mano de obra y producción.
Un equipo profesional integrado por 40 trabajadores rumaneses
permite a Fupicsa producir sus propias materias primas, garantizadas
y previamente secadas hasta alcanzar el 11% de humedad, que
después vende al almacén de Balsareny, con las
consiguientes ventajas frente a la importación de remesas
de proveedores externos.
Asimismo, la labor de almacén de madera se complementa
con la distribución y el montaje de productos relacionados
con el sector de la madera: parquets, bungalows, cubiertas
aislantes, etc., mediante la representación de las
firmas europeas de la relevancia de QuickStep, Eurolamellè,
Trilatte, Fabre 2012, etc.
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