| Con un equipo humano
formado por once personas, esta firma madrileña tiene
como ámbito de trabajo todo el territorio nacional,
como demuestra el hecho de haber llevado a cabo trabajos en
Madrid, Alicante, Bilbao o Málaga, por citar sólo
algunos ejemplo.
Servicio integral
Desde que iniciara su andadura, El Claustro
ha basado su filosofía de trabajo en poner a disposición
del mercado una amplia oferta capaz de responder de forma
integral a las necesidades de sus clientes, ya sean particulares
o empresas.
En este sentido, Rosa María González, responsable
de la empresa, explica que “estamos en condiciones de
realizar todas las fases de un proyecto decorativo o de interiorismo,
desde el estudio detallado del espacio y a la obra en sí,
pasando por las instalaciones, el suministro de los objetos
decorativos, las tapicerías, la iluminación
o el mobiliario. Después de trece años de presencia
ininterrumpida en el sector, podemos presumir sin rubor de
la seriedad y profesionalidad tanto de nuestro personal como
de nuestro equipo de colaboradores”.
Versatilidad
Una de las premisas que rigen la labor diaria
de El Claustro es su capacidad para adaptarse a los gustos
y necesidades de sus clientes, tanto si desean un estilo decorativo
clásico o más al día en cuanto a materiales,
tendencias o técnicas, como demuestra la creación
de los dos espacios bien definidos que llevó a cabo
la empresa en Casa Decor. En cualquier caso, Rosa María
González destaca que “muchos de nuestros clientes
tienen una idea más o menos clara de lo que buscan,
aunque confían en nosotros para que les asesoremos
y, en la medida de lo posible, mejoremos y completemos el
proyecto decorativo que tienen en mente”.
De cara al futuro, la dirección de El Claustro apuesta
por mantener la política de calidad y servicio al cliente
que ha definido su ya consolidada trayectoria. De todos modos,
la empresa tiene previsto potenciar la oficina comercial que
ha inaugurado en Marbella y que tiene en la Costa del Sol
un mercado de gran potencial caracterizado por el elevado
nivel de exigencia del público, que El Claustro puede
colmar sin problema alguno.
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