| Pese a haber nacido con su actual
estructura de cooperativa en esa fecha, los orígenes
de la compañía se remontan algunos años
más atrás hasta que, tras una serie de problemas
económicos, los trabajadores se hicieron con su gestión
y la reflotaron.

Hoy por hoy, la compañía da empleo a 75 personas
y dispone de una superficie de instalaciones de 4.000 m2,
en los que se elaboran sus dos grandes líneas de negocio:
los artículos para hostelería y restauración,
por un lado, y los productos destinados al mercado del regalo,
por otro.
Cristalerías San Miguel dirige sus productos tanto
al mercado español como a través de la exportación,
que representa alrededor del 10% de su facturación.
En este sentido, los principales mercados exteriores en que
está presente la compañía son Italia,
Francia y Alemania, donde la calidad de sus productos es reconocida
cada vez más.
La filosofía de trabajo de Cristalerías San
Miguel se basa en ofrecer a sus clientes un amplio surtido
de modelos de diseño propio, un servicio rápido
y personalizado y la posibilidad de adaptarse a sus necesidades
hasta el más mínimo detalle, llegando incluso
a desarrollar diseños en exclusiva para un único
cliente.
De cara al futuro, los responsables de la empresa apuestan
por mantener su tradicional línea de coherencia y calidad,
que ha acompañado a la marca durante más de
40 años.
Sin embargo, una de las principales preocupaciones de Cristalerías
San Miguel es la dificultad para encontrar personal especializado
o, en su defecto, que quiera aprender un oficio con más
de tres milenios de existencia. Por esta razón, la
empresa prevé poner en marcha, en colaboración
con el Ayuntamiento de Badalona, una escuela de formación
en el arte del vidrio soplado, que servirá de cantera
de nuevos profesionales y para ayudar a la pervivencia de
un oficio cada vez menos practicado.
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