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Fundada en el año 2000, esta firma catalana optó, tras estudiar
diversos modelos de construcción bioclimática, por incorporar
a su oferta el sistema Okal del grupo alemán Metro, con la
idea de llevar a cabo edificaciones de gran calidad que mejoraran
el nivel de confort y redujeran el impacto ambiental de la
construcción tradicional.
Una gran aceptación
En sus inicios, la política comercial de TGL se orientaba
hacia los clientes particulares que pretendían construir su
propia vivienda pero, a medida que el sistema fue más conocido,
las empresas promotoras y constructoras
han ido incrementando su peso dentro de la cartera de clientes
de la compañía.
Las razones hay que buscarlas tanto en las ventajas medioambientales
como, sobre todo, en una mayor racionalización de los tiempos
de obra, lo que permite a las empresas del sector rentabilizar
antes sus inversiones.
Calidad certificada
Pero, más allá de las ventajas económicas del sistema, el
gran as en la manga de TGL es su clara apuesta por la calidad.
TGL ha sido la primera empresa en obtener la precalificación
DITE a través del Instituto de Ciencias de la Construcción
Eduardo Torroja, un aval referente a la calidad de los materiales,
sistemas y procedimientos no tradicionales de construcción.
Y es que TGL ha abogado de forma clara por el uso de elementos
constructivos que conjuguen de forma idónea la calidad, la
seguridad y el respeto por el medio ambiente, incorporando
a su oferta las más avanzadas tecnologías y únicamente productos
homologados y amparados por las normas ISO.
En la práctica, TGL está en condiciones de llevar a cabo su
trabajo tanto mediante el suministro de los elementos del
sistema como a través de proyectos “llave en mano”, para lo
que cuenta con una potente oficina técnica, un departamento
de ingeniería, un equipo
de interioristas y colaboradores en diferentes ámbitos que
comparten la forma de trabajar de la empresa.
Proxon: un ejemplo de calefacción sostenible
El sistema de calefacción Proxon ilustra perfectamente la
vocación innovadora de TGL. Se trata de un sistema de calefacción
monoenergético basado al 90% en el uso de la energía solar
térmica y que permite obtener frío y calor con un mínimo consumo
(500 W para una casa de entre 120 y 150 metros cuadrados).
Mediante un estudiado y solvente sistema de canalizaciones
internas, Proxon renueva periódicamente el aire de la casa,
evitando la necesidad de ventilación, su consiguiente pérdida
energética y la emisión de CO2 a la atmósfera. El sistema,
que esta presente en más de 80.000 casas en Alemania, se comercializa
con una garantía de funcionamiento de 30 años.
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