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Talleres Jordi Quintana,
S.L. inicia su andadura en el año 1971, dedicada
a matricería y estampación para, posteriormente,
y tras adquirir su actual denominación en el
año 1991, centrarse en la fabricación
de máquinas herramientas y servicios, trabajando
fundamentalmente para terceros.
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Tras la fuerte crisis experimentada por el mercado
en el año 1993, Talleres Jordi Quintana empieza
a fabricar y comercializar con su propia marca registrada,
Jordi, mediante distribuidores y mayoristas.
En la actualidad, con presencia en toda España,
Europa, Oriente Medio y Sudamérica, Talleres
Jordi Quintana destina prácticamente el 75%
de su producción a la exportación.
Una producción de la que destacan las plegadoras
hidráulicas hasta 6 metros y 300 toneladas
de potencia y las cizallas de hasta 3 metros y 20
milímetros de grosor, así como los cilindros
hidráulicos.
Con unas instalaciones de 2.000 metros cuadrados,
en las que trabaja un equipo profesional compuesto
por 30 personas, los responsables de esta empresa
familiar que vive ya su segunda generación
la definen como una pequeña empresa que, no
obstante, compite con las grandes multinacionales
que copan el sector mediante productos con un elevado
valor añadido, como pone de manifiesto el hecho
de que todas las máquinas estándar incorporan
sistemas electrónicos de serie.
La diferenciación tecnológica, siempre
en sintonía con las demandas del mercado, sería
uno de los principales argumentos de Talleres Jordi
Quintana, en un sector en el que la imagen de marca
decide muchas de las compras.
Así, además de la oferta estándar,
Talleres Jordi Quintana ofrece también la posibilidad
de realizar máquinas sobre pedidos, adecuadas
a las necesidades de cada cliente.
De cara al futuro, Talleres Jordi Quintana se plantea
ya la ampliación de sus instalaciones, para
poder responder a su actual demanda, así como
su expansión internacional.
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