| Fundada en el año 2000,
esta firma madrileña cuenta con un equipo humano formado
por 42 personas y dispone de una superficie de instalaciones
de 1.800 metros cuadrados, desde los que se cubren las necesidades
de un amplio espectro de clientes repartidos por todo el territorio
nacional.
Calidad
y servicio
Desde que iniciara su andadura, la filosofía de trabajo
de Lasercor se ha basado en ofrecer a sus clientes una perfecta
combinación de calidad y servicio, factores que, acompañados
de una política de precios muy competitiva, le han
reportado un elevado nivel de fidelidad en el mercado.
Para cumplir con sus objetivos, la dirección de Lasercor
puso en marcha una estrategia de inversión en tecnología
que le ha llevado, en apenas cuatro años, a disponer
de tres centros de corte láser, dos de ellos de 5.000
W y un tercero, el primero que adquirió y con el que
inició su trayectoria, de 3.000 W.
Lasercor cuenta con todos los requisitos de certificación
de calidad necesarios para sus productos, lo que permite a
sus clientes homologar a la empresa como proveedor. En cuanto
al servicio, Lasercor ofrece a sus clientes una atención
personalizada que incluye no sólo el estricto cumplimiento
de los plazos de entrega y suministro, sino también
la clasificación de cada pieza para una correcta utilización
posterior.
Servicios complementarios
Actualmente, esta empresa madrileña presta sus servicios
a un gran abanico de sectores industriales, que va desde la
automoción al mobiliario comercial, pasando por la
decoración, la construcción o la electrónica,
por citar sólo algunos ejemplos.
Al margen del corte de chapa por láser (su principal
actividad), Lasercor ofrece a sus clientes servicios complementarios
como el plegado y el roscado de piezas, de manera que, si
éste lo desea, puede recibir un servicio integral que
le suministre la pieza acabada para su posterior montaje.
De cara al futuro, la dirección de Lasercor apuesta
por mantener su política de inversión en alta
tecnología y no descarta, en función de cómo
discurra el mercado, presentar a medio plazo algún
tipo de producto propio con el que diversificar poco a poco
su actividad, aunque siempre conservando su tradicional vocación
de servicio al cliente y apostando por la calidad como principal
carta de presentación.
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