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Fundada a principios de los años ochenta,
la evolución de Rivisa a lo largo de estos
casi veinte años ha sido progresiva y, al mismo
tiempo segura. Hoy por hoy, la empresa dispone de
unas modernas y espaciosas instalaciones centrales
en Lliçà de Vall (Barcelona) y de delegaciones
con almacenes reguladores en Tarragona, Valencia,
Madrid, Pamplona y Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias)
además de una extensa y ramificada red comercial.

Su fábrica, de 16.000 m2 de superficie y dotada
de líneas de producción de productos
de cerrajería con soldadura robotizada, equipos
para la fabricación de perfiles tubulares mediante
perfilación en frío y sección
de electrosoldadura para paneles de malla, se ha convertido
en uno de los principales activos de la empresa.
Por otra parte, Rivisa cuenta con un equipo humano
muy cualificado y con gran experiencia en el sector,
algo que, combinado con los modernos medios de producción,
permite articular las bases de la filosofía
de la empresa: ofrecer a sus clientes productos de
calidad, a un precio competitivo y con un elevado
nivel de servicio.
Desde sus inicios, la filosofía de trabajo
de Rivisa se ha basado en poner a disposición
de sus clientes una perfecta conjugación de
variedad de productos, calidad y un servicio personalizado
y directo capaz de responder al detalle a las necesidades
del mercado. En este sentido, la compañía
fabrica desde postes para cercados hasta mallas electrosoldadas,
pasando por verjas metálicas, puertas giratorias
ligeras y fuertes, puertas correderas y vallas provisionales
de obra.
Calidad reconocida
El éxito de Rivisa ha sido de tal magnitud
que ha favorecido una clara identificación
del producto con la marca. En España, referirse
a cerramientos metálicos es sinónimo
de Rivisa.
Como ejemplo del prestigio adquirido por la compañía,
Rivisa fue la encargada de diseñar y levantar
las vallas que delimitaron el área de seguridad
de la Cumbre Europea de Jefes de Estado del pasado
mes de marzo en Barcelona, en la que dio muestras
de una flexibilidad encomiable al instalar -y posteriormente
desmontar- cerramientos metálicos de la mejor
calidad en un plazo de tiempo muy breve.
Gracias a esa experiencia, la organización
de la Cumbre de Jefes de Estado de Sevilla, celebrada
los pasados día 21 y 22 de junio y que cerró
la presidencia española de la Unión
Europea, encargó a Rivisa el diseño
de los cercados de seguridad, aunque en esta ocasión
la empresa no se encargó directamente de la
instalación.
Se trata, en definitiva, del poder de reacción
de una firma que, a lo largo de su historia, ha demostrado
capacidad para llevar a cabo trabajos de la envergadura
de diversas autopistas, gran parte de la línea
del AVE Madrid-Sevilla, las sedes olímpicas
de 1992, Port Aventura, diferentes aeropuertos nacionales,
como el Charles de Gaulle de París o en las
Exposiciones Universales de Sevilla y Lisboa, por
citar algunos ejemplos.
De cara al futuro, los responsables de la empresa
apuestan por mantener la política empresarial
que ha situado a Rivisa a la cabeza del mercado español
y, al mismo tiempo, ha puesto en marcha un ambicioso
plan de expansión internacional que ayude a
incrementar su porcentaje de exportación.
Actualmente, Rivisa destina el 24% de su facturación
a los mercados exteriores, especialmente a diversos
países sudamericanos, Portugal, Marruecos,
Francia, Italia y el Reino Unido.
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