Ello
conlleva a estudiar superficies, alturas libres, sistemas
constructivos, aislamientos, zonas de carga y descarga,
sistemas de seguridad y contraincendios, normativas
aplicables a su actividad, instalaciones necesarias,
posibilidades de ampliación, etc. Cuanto más
detallado sea el programa de necesidades, mejor será
la decisión a la hora de elegir dónde
desarrollar dicha actividad.
En el mercado hay excelentes ofertas de naves ya construidas,
tanto en régimen de alquiler como de compra.
Las ventajas de trasladarse a una nave ya construida
es el ahorro en tiempo. Los inconvenientes son que
puede que no encajen con el programa de necesidades.
Una vez redactado el programa de necesidades hay algunos
temas que precisan de un estudio previo para la toma
de decisiones.
Por ejemplo, considerar si la fuente energética
debe ser la electricidad, el gas o energías
alternativas, o, en el caso eléctrico, contratar
en alta o en baja tensión. Estudiar previamente
qué sistema de climatización es el más
adecuado a la actividad o qué sistema constructivo
es el más económico, etc. Estudios de
localización de la nave, afectaciones del solar
elegido, normativas a aplicar de la localidad elegida,
facilidad de suministro de las compañías
del agua, electricidad y gas; comunicaciones, posibilidades
de ampliaciones futuras, posibles subvenciones, etc.
Los estudios previos permitirán al empresario
tomar decisiones al comparar ventajas, inconvenientes,
costes y rentabilidades, y ver si encajan en su plan
de negocio.
Cuando se tiene ya el programa de necesidades y los
estudios previos pertinentes, empiezan las fases de
diseño, desarrollo, gestión y ejecución.
Se entiende como fase de diseño la plasmación
en papel de lo que será la obra. El objetivo
de esta fase es tener suficientemente definido el
proyecto para pedir permisos administrativos y dar
la información necesaria para que distintos
industriales del mismo sector oferten la misma obra.
Esta información debe contener como mínimo
lo siguiente: una documentación gráfica
con los planos necesarios para que el equipo de mediciones
y presupuestos pueda descomponer la obra en partidas
coherentes y asociarle un precio unitario; una memoria
que defina quién, dónde, por qué
y cómo se hará la inversión descrita
en la documentación gráfica; unos anexos
de cálculo que justifiquen las soluciones propuestas
y el cumplimiento de las normativas aplicables; unas
mediciones con partidas coherentes y agrupadas de
manera que permitan la petición de ofertas
de distintos lotes; un presupuesto consistente en
asignar un precio unitario a cada partida de las mediciones;
y un pliego de condiciones técnicas donde se
define cómo debe realizarse la obra.
En la fase de desarrollo se debe profundizar en la
solución adoptada, se realizan los planos de
detalle, se definen plazos de ejecución, se
concretan los lotes de contratación y se estudia
un planning factible que se ajuste a las necesidades
del empresario.
En la fase de gestión se elabora una documentación
para solicitar las ofertas a los distintos suministradores
industriales, se elabora un estudio comparativo, se
estudian las posibles variantes propuestas y se procede
a la redacción y firma de los contratos con
los industriales elegidos.
Una vez finalizadas las fases anteriores se procede
a la fase de ejecución, consistente en la puesta
en marcha del programa proyectado. Esta última
fase se orienta a conseguir que la obra se ajuste
a los requerimientos expresados en los documentos
contractuales a lo largo de la realización
de los trabajos. Tiene su origen en las ofertas presentadas
por los Adjudicatarios y termina con la recepción
definitiva de las obras por parte del empresario.
Para que todo este proceso se desarrolle de una manera
coherente y lógica son indispensables los servicios
de una empresa de ingeniería con prestigio
que, a cambio de unos honorarios, dirija la totalidad
del proyecto.
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