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La memoria es frágil; hace algunos años
varios obreros murieron en un incendio en la Refinería.
Otros fueron trasladados a la península, a
una unidad de quemados. El accidente tuvo eco en los
medios de la época, paradójicamente
con un gran acento en la eficacia de los servicios
de seguridad de la petrolera, más que en las
propias víctimas. Porque, señores, uno
que ya tiene cierta edad, está aburrido desde
que tiene memoria de un hecho mediático indiscutible:
Santa Cruz de Tenerife, capital histórica de
Canarias, no sólo tiene que estar hipotecada
a la refinería, sino que también tiene
que estarle súper agradecida.
Uno seguramente debe estar equivocado, porque los
representantes de esta instalación, que son
personas honorables, nos la venden como beneficios
para los intereses de la ciudadanía y nos transmiten
permanentemente, las bondades de este negocio, la
seguridad del mismo y con un paternalismo no exento
de autoridad, insisten en lo contentos que debemos
de estar todos los Chicharreros con el invento, mientras
por ahí andan ecologistas hablando de cebádales,
toninas o alguna lagartija endémica perdida
en los barrancos del Sobradillo, para proteger el
Medio Natural.
Todo esto viene a cuento de que, por fin, las asociaciones
vecinales se han puesto las pilas y comienzan a pensar
que la vida de la población más extensa
de la Isla es más importante que la de cualquier
cefalópodo, ballena piloto o cualquier otra
clase de animalitos protegidos por los ecologistas,
mas allá de lo razonable.
Conclusión
Por todo lo anterior, exigimos el desmantelamiento
inmediato por razones de seguridad de la Refinería
de Santa Cruz de Tenerife. Ya es demasiado tarde para
un traslado paulatino y progresivo a otro punto de
la Isla menos habitado: Se pudo hacer en su momento,
pero la prepotencia de los responsables hizo que se
negasen a una solución menos radical que en
estos momentos es inevitable, añadiendo que
el sector obrero no debe de pagar esta negligencia.
Sería bueno, y es exigible por la sociedad
tinerfeña, que las diferentes asociaciones
ecologistas se pronuncien públicamente sobre
este tema. Su silencio sería sospechoso y descalificaría
otras iniciativas, legítimas aunque intransigentes,
en las que sin embargo no se pone en peligro a nuestros
conciudadanos.
Mientras tanto, y para los lectores de este suplemento
en la Península, aquí en Canarias el
sector sigue desunido, atomizado en diferentes asociaciones
y por tanto fácilmente manejable por los grupos
de poder. Desde la Fundación pensamos en la
necesidad de impulsar ideas nuevas para este nuevo
siglo. Las soluciones actuales están obsoletas.
La sociedad civil necesita de un nuevo impulso que
revitalice los derechos de las pequeñas empresas,
que son los mismos que los de los trabajadores, por
lo que tendremos que ir a formulas imaginativas e
integradoras en el mundo de la construcción
y en la sociedad a la que pertenece.
Por nuestra parte nos hemos integrado en la Asociación
Nacional de Fundaciones, con mas de seiscientas entidades
que como nosotros pelean por el Interés General
y también como novedad pertenecemos a Ceprede,
prestigioso organismo de Estudios Económicos,
ensamblado con toda la red universitaria del país,
que nos permitirá tener una visión de
la situación actual y de las previsiones de
futuro, todo lo cual deseamos compartir con los medios
canarios. El fortalecimiento de empleo, la agilización
de la relación con la Administración,
la productividad, competencia y compromiso con los
sectores mas desfavorecidos de la ciudadanía,
con nuevos instrumentos de trabajo, son nuestros principios
fundamentales.
El empresario en general y el empresario de la construcción
en particular, pese a las connotaciones negativas
que algunos sectores nos imputan interesadamente,
está mayormente por la creación de riqueza
y por su distribución social, caminando en
general en situaciones de riesgo injustamente mal
valoradas. El empresario está irremediablemente
condenado a no jubilarse, como el común de
los mortales. Como el dicho que se le atribuye a los
viejos soldados, al final ni siquiera mueren, se desvanecen;
y si no que se lo pregunten a los Bancos…
CLAVES DEL ARTÍCULO
Deseamos concretar desde la F.C.C., uno de cuyos
objetivos es la protección del medio ambiente,
dentro del marco del interés general, los siguientes
puntos:
1.- Afirmamos que existe una contaminación
medioambiental permanente en Santa Cruz. El hecho
de que la refinería se instalase en una situación
histórica y poblacional diferente y previa
al crecimiento urbano actual, no obliga a tragarnos
los malos olores actuales.
2.- Existe un riesgo de accidente de tipo global en
el centro de una población de aproximadamente
doscientos mil habitantes.
3.- El riesgo se acentúa, en este principio
del siglo XXI, ante un posible conflicto bélico,
en el que el Estado Mayor del Ejercito de cualquier
país moderno debe prever.
4.- Exigimos que se publiquen estudios comparativos,
de enfermedades respiratorias y especialmente del
cáncer de pulmón, entre la población
de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas de Gran
Canaria. Sabemos que estos estudios porcentuales existen
desde hace tiempo, sin acceso para el gran público.
5.- El terrorismo internacional, Tercera Guerra Mundial
del presente siglo, convierte estas instalaciones
en una bomba de relojería.
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