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A través de su página web se detecta un planteamiento de
la arquitectura diferente al de la mayoría de los despachos.
¿Afán de dar la nota? No somos los mejores, y tampoco
queremos dar la nota. Esa carta de presentación pretende ganar
la confianza de quienes, por primera vez, toman contacto con
nosotros.
Así conducimos a los visitantes al espacio arquitectónico,
que convierte en realidad los sueños del hombre, a través
de la reflexión, de la palabra y del diseño. Nuestra línea
argumental y hasta nuestra razón de trabajar radica en la
ordenación del espacio.
Semejante filosofía, ¿no comporta el riesgo de perderse en
elucubraciones, en perjuicio del hecho arquitectónico que
es muy concreto?. Todo lo contrario. Al analizar el encargo
que recibimos del promotor, prestamos atención, en primer
lugar, a los aspectos funcionales; y, basados en el proyecto,
se van incorporando otros muchos factores que alcanzarán su
justa consideración en el conjunto. 
En cada proyecto buscamos un soporte argumental que hará las
veces de "hilo conductor" en el desarrollo de la solución.
Una de sus últimas realizaciones ha sido un edificio de apariencia
singular: el Museo de la Ciencia en Las Palmas de Gran Canaria
¿Cuál fue su soporte argumental? Se partía de una construcción
de 1912 cuya fachada debía ser conservada: El Edificio Elder,
situado junto al puerto, encerraba una decisiva carga de reconocimiento
popular por su vinculación a la historia económica de Gran
Canaria, y al desarrollo del área portuaria de Las Palmas.
Entendimos que nuestra intervención debía conjugar el recuerdo
latente en muchos ciudadanos, con las exigencias funcionales
de su nuevo uso como Museo de la Ciencia.
Se necesitaba una respuesta acorde con el momento de esta
transformación. Los materiales elegidos, y su aplicación,
también debían ayudar e integrarse en un argumento determinado.
Y así podíamos seguir enunciando multitud de otros aspectos.
Más que nunca se precisaba de un "hilo conductor"; y pensé
que una fábula – a modo de historia olvidada-, un guiño al
tiempo, era el mejor soporte.
Vayamos a ese "hilo conductor"
"En 1912, junto a la primera piedra del Edificio Elder, se
depositó el germen del futuro Museo. La semilla eclosionó
al cabo de 90 años, emergiendo de las entrañas del antiguo
Elder, en un proceso similar al de la afloración de un magma
que, al contacto con el exterior, cristalizara en formas geométricas
puras." "Potentes "brazos articulados" y "arcos de violín"
ayudaron al alumbramiento ordenado de todo ese material.
En nuestra mano estaba detener el proceso un instante antes
de que culminara: así se hizo, y quedó para el futuro una
prueba palpable de lo acontecido". La imaginación del espectador,
al servicio de la fábula, interpretará el sentido de las dos
esculturas ejecutadas con paneles fenólicos que articulan
los prismas de vidrio emergentes; el
de los "brazos articulados" en la fachada al puerto, que "se
esfuerzan" por llevar el prisma de vidrio a la horizontalidad
y el de los "arcos de violín" que, a modo de "pinzas gigantes",
extraen la estructura que alberga el invernadero del museo.
Todo este proceso también es perceptible desde el interior
"del magma". Así establecimos un régimen de convivencia, casi
de dependencia, entre la primitiva edificación y los volúmenes
incorporados. Tales criterios nos llevaron a proponer se mantuviera
el nombre original, Elder, para el nuevo Museo.
Toda una hábil estrategia de planteamientos
Llámela así, si quiere; pero esa estrategia no serviría de
nada si no se hubiera logrado una óptima funcionalidad interior,
adecuada al uso que se perseguía, y una inversión económica
muy ajustada.
¿Siempre apoya su trabajo en una fabulación de estas características.?
Siempre que el tema lo requiera es un buen ejercicio generar
un soporte con unas ciertas componentes de ensoñación. Aparentemente
nos apartamos de la realidad; pero, por el contrario, de esa
manera conseguimos perspectiva suficiente para abordar el
proyecto con más libertad, capacidad e imaginación creativa.
Recientemente ha proyectado en Arrecife de Lanzarote el edificio
de Juzgados, que ya causó cierta expectación cuando fue presentado.
Su singularidad radica en la especial atención que se le prestó
a los aspectos funcionales resueltos a partir de un profundo
análisis de las necesidades y de los requerimientos en un
edificio con esas características. Todo se ordenó bajo los
dictados que garantizan su óptima funcionalidad. En la memoria
se habla de cómo, en el tratamiento espacial y volumétrico
del conjunto, se pretende expresar lo que el ciudadano desea
y entiende por Justicia.
¿Hay que entender que la realidad última de una obra sólo
depende del arquitecto? No, no es así. Como para todo en la
vida, es necesaria la conjunción diferentes premisas y, sobre
todo, la colaboración de distintos agentes: Un promotor, con
la idea clara de lo que persigue; un constructor, con el adecuado
conocimiento y la entrega a la gestión; y un arquitecto capaz
de dirigir y coordinar todos los equipos integrados en el
proyecto, de equilibrar situaciones, y de rentabilizar lo
mejor de cada uno.
Sin lugar a dudas disfruta de su trabajo.
Sin lugar a dudas. Entiendo mi profesión como un acto creativo
en el que convergen el compositor y el director de orquesta.
Mi labor se enriquece permanentemente con el conocimiento
y con las posibilidades de cada uno de los instrumentos y
aportaciones de los interpretes. Por otro lado, al arquitecto
hay que verlo como un servidor de la sociedad de la que también
depende su rendimiento. En todo caso a lo largo del ejercicio
profesional, se echa de menos las oportunidades de vivir plenamente
el quehacer proyectante. Las condiciones que acompañan un
encargo con frecuencia obstaculizan el acceso a ese punto
óptimo de realización profesional en que se situaría la mejor
aportación de un arquitecto.
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