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A juzgar por su obra, podría decirse
que es usted un boliviano con alma mediterránea...
Sí, soy mediterráneo de corazón
y además creo que este sentimiento invade a
personas en gran parte del mundo. La cultura mediterránea
es una muestra de todo lo que el ser humano puede
querer o esperar de la vida, a todos los niveles:
musical, artístico, gastronómico...
y arquitectónico. Todo lo mediterráneo
inspira y atrae, aquí y en cualquier lugar
del planeta. De hecho ya he realizado algunos proyectos
de turismo residencial con reminiscencias mediterráneas
en China, donde se admira este estilo de arquitectura
desahogada, con un perfecto equilibrio entre naturaleza
y elementos sólidos.
Sus proyectos han cambiado la fisonomía
de algunos de los puntos más emblemáticos
del litoral sur español ¿Qué
queda por hacer en nuestra franja marítima?
¿Cómo valora lo que
se ha realizado hasta hoy?
Queda muchísimo por hacer. El litoral de la
Península ha sido muy mal explotado y el frente
de mar muy castigado por el desarrollo inmobiliario.
En las últimas décadas se ha proyectado
y construido, si me permite, “a lo loco”,
sin una concatenación coherente, sin intentar
crear una unidad. Yo, sin embargo, siento la necesidad
de crear proyectos que contribuyan a embellecer sus
entornos. En mi estudio de arquitectura diseñamos
siempre pensando en quien va a vivir, intentando proporcionarle
todos los elementos constructivos y paisajísticos
para una mayor calidad de vida. Apuesto por la calidad
y el encanto en cada proyecto: es lo que me ha distinguido
siempre y pienso seguir en esta dirección.
Además creo que es interesante seguir con el
tipo de proyectos que desarrollamos, ya que así
conseguiremos una segunda generación de proyectos
que, en el futuro, sigan el camino que nosotros hemos
iniciado. 
Sus trabajos responden a la denominada “arquitectura
del vacío” ¿cómo define
este concepto?
El vacío es a la arquitectura lo que el cero
es a la matemática. El cero imprime al dígito
anterior un poder multiplicador: permite pasar del
1 al 10, al 100 ó al millón. Pues lo
mismo ocurre en arquitectura, en que el vacío
es un auténtico engendrador de espacios.
Pensemos que el vacío tiene gran importancia
en arquitectura porque permite apreciar las construcciones.
Por ejemplo, qué sería de una iglesia
si no tuviera frente a sí un espacio vacío
que permitiera contemplar su vista y la realzara.
Nosotros desarrollamos una arquitectura dando preponderancia
al vacío. Entendemos el vacío como estrategia
de diseño. De hecho el vacío puede ser
construido: llega a ser la continuidad del vacío
natural y del sólido construido. Más
aún, puede ser tan bello como nos lo propongamos:
el vacío de un vaso depende de su forma, lo
que significa que podemos crear vacíos de formas
maravillosas. Lo que proponemos, en definitiva, tiene
su origen en la concepción de la arquitectura
como un “recipiente”, que acoge desde
el interior las formas del exterior, abriéndose
así a los elementos y a las vistas del entorno,
y proyectando un continuum de espacios.
Los ingleses denominan al vacío “negative
space” porque no produce dinero. Se trata de
volver positive ese negative. Nosotros calificamos
el suelo y elegimos los mejores emplazamientos para
las viviendas, pensando que el resto de espacios pueden
ser un potencial para lagos, campos de golf, jardines...
configurando proyectos en perfecto equilibrio entre
vacíos y sólidos. En la naturaleza ocurre
lo mismo: contemplamos hileras de colinas y, entre
medio, valles.
¿Qué papel juega el paisajismo
en su arquitectura?
Un papel importantísimo. La naturaleza es un
elemento determinante en la configuración del
espacio habitable. De alguna manera, una edificación
puede ser entendida como muralla del jardín.
Quizá mi mayor aportación haya sido
la introducción del jardín en la vivienda,
creando ciudadelas con todos los servicios en las
que es posible convivir en armonía con la naturaleza.

Creo que es importante estar unidos a la tierra y
no alejarnos de ella. Cuando pienso en edificios de
20 plantas, en lo que yo denomino comunidades de ascensor,
siempre creo que eso lleva a una desconexión
entre el ser humano y la tierra, pero es importante
sentir al palpitar de la tierra. Nosotros queremos
expresar eso con nuestra arquitectura. Mi arquitectura
busca el complemento en todos los principios básicos:
ecología, materiales, estética, calidad
de vida... aunque el sector inmobiliario es muy complejo
y a menudo aparecen dificultades para poder desarrollarlo.
¿En qué proyectos trabaja actualmente?

Uno de ellos toma forma en Abama (Tenerife). Se trata
de una ciudadela de 5400 camas, de las que 1300 son
en régimen de hotel y el resto apartamentos
y viviendas unifamiliares. El proyecto incluye un
campo de golf de 27 hoyos (diseñado por Dave
Thomas), puerto deportivo, centro de tenis... Es una
ciudad extendida de 3 km de largo por 800m de ancho,
en la que las viviendas se han dispuesto en el área
más próxima al mar, creando en el centro
espacios de ocio como bares, restaurantes, comercios...
El otro proyecto que nos ocupa actualmente es el de
Los Saurines, en Murcia, configurado como una ciudadela
de 3000 casas, concretamente apartamentos en distintas
modalidades. El proyecto incluye también un
magnífico campo de golf, en esta ocasión
diseñado por Jack Nicklaus.
Son dos proyectos de los que me siento muy orgulloso,
como sigo estando todavía hoy de Puente Romano
(1974) y el resto de mis proyectos, aunque los contemple
con la perspectiva y la mirada crítica del
paso del tiempo. Todos ellos han contribuido a revalorizar
sus emplazamientos. |