|
10 años de trayectoria es tiempo suficiente
ya para ganarse un hueco ¿cómo valora
el suyo?

Pues debo decir que estoy satisfecho con mi trayectoria.
Antes de crear mi propio estudio trabajé durante
6 años en otros despachos de arquitectura y,
recién licenciado, decidí embarcarme
en esta aventura, abriendo uno propio, lo que me ha
supuesto alcanzar retos que no imaginaba y que me
han hecho crecer, tanto empresarial como personalmente.
¿Es, entonces, un saldo positivo?
Hoy contamos con dos despachos, uno en Benalmádena
y otro en Fuengirola, vamos generando la confianza
de nuestros clientes y sigo disfrutando con mi trabajo.
Queda camino por recorrer y aún tengo mucho
hueco que ganarme en mi condición de arquitecto,
pero... ¿qué más puedo pedir
de momento? Disfruto con lo que hago.
¿Qué tipo de proyectos desarrolla?
Principalmente proyectos de arquitectura residencial,
dado que centramos nuestro trabajo en la Costa del
Sol, también en Córdoba y Cádiz,
y en esta zona es lo que más se demanda. De
todas maneras, debo apuntar que la Costa del Sol tiene
para nosotros un efecto rebote, del que surgen proyectos
en otros lugares como Casablanca, Lisboa e incluso
la República Dominicana, demandados por clientes
que nos han conocido aquí.
¿Quiere decir que es un arquitecto
especializado en la proyección de viviendas?
Intentamos mantener un equilibrio entre proyectos
de vivienda unifamiliar y colectiva; pero contamos
además con proyectos de hoteles y centros comerciales,
lúdicos y de golf; incluso realizamos el anteproyecto
del nuevo Puerto Deportivo de Fuengirola.
¿Para crecer como arquitecto hay que
hacerse valer?
Bueno, hay que hacer valer las ideas que uno tiene
y saber trasmitirlas con seguridad e incluso a veces
con cierto “descaro”. No se trata de prepotencia,
sino de tener la valentía de proponer algo
nuevo y no por alimentar nuestro ego, sino con el
convencimiento de que nuestro proyecto es el que más
se ajusta a sus necesidades concretas.
¿Podriamos estar hablando de su sello
de identidad, es esto lo que le diferencia de otros
estudios ?
En Mérida & Asociados nuestro eslogan define
nuestra filosofía “Encontraremos un camino
y, si no, lo crearemos”. Con él queremos
significar nuestro interés por ofrecer soluciones
reales que se ajusten a lo que pide cada proyecto
y que, si de entrada no tenemos esa solución,
pues la pensaremos, la trabajaremos y la encontraremos.
Creo que no hay que imponer ideas, hay que exponerlas
y defenderlas. Además, cada cliente tiene un
concepto distinto de la estética, que se observa
en nuestra obra, quiero decir que no tenemos un estilo
formal definido y eso resulta también enriquecedor.
Y aprender a cada paso...
Por supuesto. Aprender del trabajo diario, de los
clientes y demás profesionales, importar conceptos
e ideas de otros países (antes apuntaba por
ejemplo el tema de la República Dominicana)
observar, fusionar y volver.
¿Cómo es la relación
con sus clientes?
Intento oir, entender, llegar a su idea, a su sueño:
no imponer mis ideas sino comprender lo que necesita
el cliente, ofreciendo a cada uno la respuesta técnica,
pero tratando el proyecto desde una base humana.
¿En qué proyectos trabaja actualmente?
Un centro lúdico en Casablanca, en una zona
de dunas en primera línea de mar, donde estamos
proyectando a lo largo de un kilómetro hoteles,
galerías comerciales, centro de ocio, un cinema
center y hasta un parque acuático, regido por
las directrices del Feng Shui e incorporando la naturaleza
al proyecto.
También estamos trabajando en el desa-rrollo
de un centro deportivo para deportes extremos y de
invierno en la Costa del Sol.
Ahora tengo sobre mi mesa de dibujo una promocion
de viviendas en Mijas Costa, con una estética
muy vanguardista donde el agua es protagonista, como
en toda mi obra. El reto es muy atractivo: conseguir
el equilibrio entre vanguardia, respeto medioambiental
y producto comercial.
A veces, las buenas ideas no resultan rentables...
Bueno, es que la novedad se castiga con la incomprensión.
Recordemos lo que pasó con el Gugenheim. Al
principio nadie lo entendía y hoy casi todos
lo admiran. Hemos tenido que reeducarnos. Esto demuestra
que, salvando las distancias, proyectos que de entrada
pueden no encajar, con el tiempo se entienden, se
aceptan e incluso pueden marcar tendencia. Creo que
el reto de la arquitectura es crear un lenguaje que
todos podamos entender, respetando los diferentes
estilos sin vetar la creatividad. Sin duda, hay que
tener “descaro” y aportar valores nuevos.
|