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La antigua Estación de Renfe, situada en el
centro de Socuéllamos, está a punto
de sufrir su mayor transformación desde que
fue construida, a finales del siglo XIX. Gracias a
un convenio de colaboración entre la Mancomunidad
de Servicios Comsermancha dentro de la que se integra
el ayuntamiento de Socuéllamos, la Consejería
de Industria y Tecnología de la Junta de Comunidades
de Castilla-La Mancha, y el Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio, se puso en marcha el Plan de dinamización
turística de las rutas del vino, dentro del
cual se encuadra la transformación de la antigua
Estación de Socuéllamos en museo etnográfico
y junto a ella la construcción de una torre
panorámica.
Este pueblo queda en medio de unas grandes llanuras
manchegas dedicadas a los viñedos, por lo que
resulta la localización ideal para la apertura
de un museo del vino. Ingenyarq fue, mediante concurso,
la empresa elegida para realizar este interesante
proyecto, del que son autores los arquitectos D. Rodolfo
Ucha Dolz del Castellar y D. José Benito Rodríguez
Cheda y como colaborador el Ingeniero de Caminos D.
Pedro Fabián Gómez Fernández.
Esta innovadora empresa quiere imprimir su sello particular
en la remodelación, combinando las partes históricas
del edificio con un concepto arquitectónico
completamente moderno. El proyecto sustituye la cubierta
de la estación, que se encontraba en muy mal
estado, por otra horizontal más elevada, intercalando
una celosía perimetral que aportará
una luz difusa al museo. Además, se levantará
una estructura que transforma el interior en un espacio
de dos alturas, respetando los muros de la antigua
fachada, a la que durante su utilización anterior
como discoteca cerraron la mayoría de sus huecos,
que se mantendrán cerrados pero tratándolos
con una estética mucho más moderna y
adecuada a su futuro uso como museo. Todo ello permitirá
situar el museo etnográfico en un espacio adaptado
a las necesidades actuales de un museo de esas características.
A su lado, se construirá la torre que, con
30 metros de altura, quiere convertirse en un referente
arquitectónico para Socuéllamos. Su
estética será completamente moderna,
con líneas perpendiculares, hecha con pantallas
de hormigón y vidrio como materiales principales,
a la que se pretende desmaterializar mediante el uso
de mallas metálicas, que le den un aspecto
exterior menos pesado. De día destacará
por su majestuosa altura en medio de la llanura, y
por la noche, se divisará en la lejanía
gracias a su iluminación interior. El último
piso se habilitará como mirador cerrado, donde,
además de contemplar el maravilloso espectáculo
de los viñedos de La Mancha, el visitante podrá
tomar un aperitivo. La cubierta del mirador y de la
torre será una terraza visitable por el público.
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