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¿Cómo definirían su
forma de trabajo?
Como compromiso. A lo largo del proceso de producción
el cliente necesita un referente que sepa dar respuesta
eficaz a sus necesidades. Actualmente desde nuestros
despachos de Marbella y Madrid estamos desarrollando
la “Arquitectura Total” como concepto,
interrelacionando arquitectura, urbanismo, paisajismo,
y decoración e interiorismo, con el fin de
armonizar espacio, forma, entorno y ambiente.
En arquitectura, ¿es más importante
la belleza o la funcionalidad?
Es difícil determinar qué es más
importante para la vida, el día o la noche;
ambos son imprescindibles y complementarios y en ningún
caso antagónicos aún pudiendo parecerlo.
Un edificio incapaz de satisfacer las funciones para
las que se diseñó, resulta poco confortable
y de uso engorroso, degradando su adecuada habitabilidad
y evidenciando su fracaso.
Un edificio cuya morfología no revele su propia
naturaleza, ni se supedite al orden y escala del entorno,
supone el deterioro del espacio público y la
habitabilidad, y por tanto un fracaso arquitectónico.
Partimos como en la dicotomía día-noche,
de dos conceptos, que más allá de ser
antagónicos resultan imprescindibles al articularse
paralelamente en la generación de nuestros
espacios y ámbitos. Son dos principios básicos
que a la fuerza han de coordinarse en la creación
del objeto arquitectónico.

Para ustedes, ¿qué es lo más
importante a la hora de proyectar un edificio?
La contundencia y viabilidad de la idea: Nos resulta
imprescindible que la idea desde el más profundo
respeto, enriquezca los contenidos del entorno en
favor de su diversidad formal, aspecto que defendemos
con plena convicción frente a la trivial homogeneidad
de formas. No debemos confundir “respeto al
entorno” con “monotonía de formas”,
o unicidad de lenguajes arquitectónicos.
¿Consideran que el encarecimiento del
suelo deja en segundo plano el papel del arquitecto
o por el contrario se busca un valor arquitectónico
añadido, dado su elevado precio?
Afortunadamente hemos asistido a la “transformación”
del ancestral promotor español, años
70; entonces calidad y diseño parecían
secundarios: la rentabilidad era con frecuencia el
único objetivo.
Hoy día y al contrario, el promotor se preocupa
cada vez más de la imagen y calidad de sus
edificios entendiéndolos como reflejo de su
propio prestigio e idiosincrasia. Si bien la evolución
ha sido netamente positiva, no podemos vincularla
directamente con la escalada del precio del suelo.
¿Se podría hablar de libertad
a la hora de diseñar los proyectos o existen
demasiados impedimentos que merman la creatividad?
La asignatura pendiente del promotor español
es todavía el temor a edificar rompiendo la
“monotonía” del entorno. En ese
sentido es cierto que el arquitecto ve mermada con
frecuencia su creatividad, si bien, siempre habrá
promotores que apoyen un proyecto consistente aún
pareciendo atrevido.
Por otra parte las ordenanzas municipales en materia
de urbanismo, pecan con frecuencia de ir “más
allá” de la estricta regulación
de los volúmenes edificables, su verdadero
cometido, condicionando tácitamente la morfología
y composición del objeto arquitectónico.
En los 2 últimos años muchos
arquitectos y sus obras han alcanzado gran fama, ¿Creen
que la arquitectura ocupa el lugar que debe dentro
de las artes?
Entre 1.890 y 1.930 aproximadamente, surgió
la etapa más apasionante de la historia de
las artes figurativas: el “Movimiento Moderno”.
Pintura y escultura dieron nuevas pautas ideológicas
y formales a la arquitectura, que apoyándose
en la industrialización y los nuevos materiales,
tomó al fin después del largo eclecticismo
del XIX, el timón del progreso en las artes
recuperando así su lugar en la historia.
Sin embargo durante el último tercio del siglo
XX, cierta incertidumbre eclecticista volvió
a restar protagonismo a la arquitectura frente a las
otras artes.
Hoy día la arquitectura va recobrando el interés
social, gracias a un nuevo vigor que brinda alternativas
tan apasionantes como diversas, aunque generalmente
sustentadas en el avance tecnológico más
que ideológico.
¿Podrían describir su “propuesta
arquitectónica”?
Nos definimos todavía como “hijos”
del Movimiento Moderno, trayendo al debate de la vanguardia
actual dialécticas como el Expresionismo alemán,
el Constructivismo ruso, o el Futurismo italiano.
Pero sobretodo nos sentimos “herederos”
generacionales de la tradición mediterránea
de nuestro país, de lo vernáculo y lo
autóctono, de nuestro modo de vivir la luz
el viento y la tierra, en una nueva manera de entender
el Mediterráneo.
¿Consideran que la arquitectura en
nuestro país es de calidad? ¿Podría
mejorarse?
Nuestro país goza de magníficos arquitectos
promotores y constructores y se ejecutan fantásticas
obras de arquitectura.
No obstante si existiese un cauce de financiación
para los ayuntamientos a través de las Comunidades
Autónomas, evitaríamos en gran medida
la inercia natural de aquellos para obtener recursos
a través de la especulación del suelo.
Esta opción dotaría a las Autonomías
de mayor potestad para proceder con integridad y en
tiempo, contra municipios donde se manifestasen indicios
de corrupción urbanística, lo que mejoraría
notablemente la calidad del objeto arquitectónico
y de los entornos.
¿Tienen alguna ilusión en particular
en una obra aún no realizada? ¿Cuál?
¿Por qué?
Quizás ejecutar una gran torre en el ámbito
adecuado. El mito de la altura es una ambición
inherente a la propia naturaleza del arquitecto. |