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¿Cuándo echó a andar
IC?
Nuestra andadura comenzó en 1974, aunque en
aquellos años nos centrábamos básicamente
en las instalaciones eléctricas de todo tipo,
tanto para vivienda unifamiliar como para zonas comerciales,
urbanizaciones, naves industriales o edificios de
principio de siglo. En 1986 comenzamos a trabajar
conjuntamente con una empresa española especializada
en la automatización y control de energía
eléctrica, lo que nos abrió los ojos
a las nuevas tecnologías y la gestión
integrada, que forman parte del núcleo actual
de nuestro negocio. La constitución de la empresa
como sociedad limitada data del año 2001.
¿Cómo definiría la filosofía
de trabajo de la empresa?
Nuestro pensamiento es que el cliente no se tiene
que preocupar de nada a la hora de reformar o construir.
Únicamente nos tiene que indicar sus necesidades
y nosotros le aportamos la solución más
adecuada. IC se encargará de gestionar su proyecto
“llave en mano”, ocupándose de
aspectos como la solicitud de licencias o la coordinación
con la dirección facultativa.
¿Cuál es el perfil de cliente
para que trabaja IC?
Nuestros clientes son principalmente empresas y profesionales
-muy exigentes en calidad y servicio- que ubican sus
sedes centrales en Madrid y Barcelona y que han depositado
su confianza en nosotros para llevar a cabo las reformas
y transformaciones de sus locales e inmuebles. Hemos
llegado incluso a reformar y construir parte de sus
sedes en ciudades de todo el territorio nacional (Alicante,
Zaragoza, Bilbao, Valencia, Vigo...) y actualmente
podemos desempeñar estas funciones fuera de
nuestro territorio, como demuestran los proyectos
que hemos afrontado en Lisboa, Oporto y París.
¿Dónde radica el éxito
de la empresa?
Creo que el mayor logro conseguido fue el ser capaces
de englobar todo el paquete de servicios de la construcción,
implantarlo en las reformas y optimizar así
la gestión y ejecución de los proyectos
de nuestros clientes. Esto nos ha permitido hacer
frente a proyectos de reforma en espacios antiguos,
desaprovechados y faltos de armonía -algunos
de ellos que databan de principios del siglo pasado-
y adaptarlos a las necesidades actuales de nuestros
clientes.
¿En qué tipo de edificaciones
están especializados?
Actualmente la actividad de la empresa tiene dos campos
bien definidos: por un lado, la adaptación
y rehabilitación de edificios de carácter
histórico-artístico y, por otro, lo
que llamamos ‘espacios abiertos’ o viviendas
tipo loft. En el primer caso, hemos podido demostrar
a nuestros clientes que lo antiguo puede transformarse
en algo moderno y dinámico, y hacerlo sin perder
su carisma y a un coste muy razonable. El ejemplo
más reciente de ello es la intervención
efectuada a finales de 2004 en unas antiguas caballerizas
de un palacete del barrio de Salamanca (Madrid). En
referencia a los lofts, por regla general se trata
de un proceso de reciclaje espacial para adaptarlos
a los gustos y necesidades del cliente, ya sea en
el casco antiguo de una capital, en zonas industriales
o en barrios periféricos.
¿Qué papel juega la tecnología
en sus trabajos?
Teniendo en cuenta que nos caracterizamos por adaptarnos
a las necesidades de nuestros clientes, hemos apostado
por utilizar las últimas tecnologías
a la hora de diseñar y ejecutar los proyectos.
Tenemos la obligación de evolucionar, tanto
a nivel de materiales como de técnicas, porque
el cliente demanda un progreso y un resultado que
refleje su forma de vivir o, en el caso de las empresas,
su forma de presentarse al mercado.
Si tuviera que encontrar una ventaja competitiva
de IC, sería...
Nos distinguimos en que no tenemos una gran estructura,
ya que con nuestra inmejorable gestión y el
alto rendimiento de los recursos tecnológicos
de los que disponemos, somos capaces con un mínimo
de personal y nuestra amplia cartera de colaboradores
de rehabilitar 2.000 m2 de instalaciones en un plazo
máximo de tres meses. Además, esto nos
permite abaratar entre un 10 y un 15% los costes de
inversión de nuestros clientes. Creo que nuestra
mejor carta de presentación es la magnífica
relación calidad-servicio-precio que ofrecemos.
¿Cuáles son los objetivos de
futuro de la compañía?
A largo plazo, nuestra prioridad esencial es ser capaces
de mantener la confianza de nuestros clientes, lo
que implica un continuo reciclaje y adaptabilidad.
A corto plazo, el objetivo es, además de fidelizar
a nuestra clientela, ampliar nuestra cartera de actuación
en un porcentaje significativo. En definitiva, buscamos
consolidar el crecimiento de los últimos años,
nuestra capacidad de adaptación a las necesidades
de los clientes y mejorar el servicio a un coste competitivo.
También esperamos finalizar durante el presente
año el proceso de certificación de la
empresa bajo la norma ISO-9001:2000, actualmente en
trámite. |