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Fundada en 1984 por D. Eduardo Gómez Pérez,
su actual responsable, esta empresa burgalesa cuenta
con un equipo humano formado por 20 profesionales
(cinco de los cuales son técnicos cualificados
y titulados) y tiene como ámbito de acción
todo el territorio nacional, si bien ha efectuado
algunos trabajos esporádicos en Francia y Portugal.
Valor añadido
Desde que iniciara su andadura, la filosofía
de trabajo de APLES se ha basado en ofrecer a sus
clientes (las grandes constructoras del país)
una solución innovadora capaz de mejorar la
metodología existente en algunos trabajos.
“Nuestro primer gran hito -explica Eduardo Gómez-
fue la adquisición y el uso de arados vibrantes
para el soterramiento de cables en vías de
comunicación.
Estos equipos nos permitieron evitar la apertura de
zanjas para enterrar los cables que unen los puntos
de socorro de las autopistas, ya que permiten instalar
el cableado a una profundidad de entre 40 centímetros
y un metro de una forma limpia y rápida”.
En efecto, la productividad de esa maquinaria hizo
que APLES pudiera reducir ostensiblemente no sólo
el tiempo de ejecución de la obra, sino también
el coste para sus clientes.
Poco a poco, APLES siguió estudiando el mercado
e incorporó su segunda gran innovación
en España: los equipos de perforación
horizontal en vías de comunicaciones, que facilitan
el paso de cableado o la creación de desagües
y canalizaciones bajo vías férreas o
autopistas sin afectar a su funcionamiento normal.
Calidad reconocida
Siguiendo con esa línea de calidad y servicio
orientada a ofrecer al mercado soluciones competitivas
y eficaces, APLES creó un sistema de colocación
de canaletas prefabricadas de hormigón que,
además de aplicarse con éxito en los
diversos tramos de la línea ferroviaria de
alta velocidad, le ha reportado la Medalla de Oro
en la XXXI edición del Salón Internacional
de Invenciones, Técnicas y Productos Nuevos
de Ginebra, uno de los foros más reconocidos
del sector.
De cara al futuro, la dirección de APLES apuesta
por mantener su política de innovación
y calidad (la perforación dirigida es un ejemplo
de ello), al tiempo que desea apoyar con su metodología
los procesos de mejora de las redes de agua, gas,
electricidad, comunicaciones o fibra óptica,
sin perder de vista el desarrollo que está
teniendo el tren de alta velocidad en España.
“Pese a que las perspectivas son optimistas,
me gustaría que se humanizaran algo más
las relaciones del sector y, sobre todo, que se racionalizaran
de algún modo las formas de pago, ya que 180
días de plazo es demasiado para las empresas
pequeñas como la nuestra”, concluye Eduardo
Gómez. |