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Los orígenes de Bodegas Sierra de Guara se
remontan hasta mediados de la década de los
90, cuando Miguel Mort decide montar una bodega y
visita varias instalaciones de la zona del Somontano.
Cuando encontró la finca que más se
ajustó a los parámetros que perseguía,
compró los derechos, realizó las plantaciones
y comenzó la construcción de la bodega.
Actualmente, esta entidad cuenta con un equipo humano
altamente cualificado y experimentado compuesto por
15 trabajadores y dispone de una finca con una extensión
total de 70 hectáreas en las que se plantan
las variedades Merlot, Tempranillo, Cabernet y, desde
2004, Chardonnay.
Sus productos son comercializados a través
de distribuidores repartidos por toda la geografía
española, destinando un porcentaje aproximado
del 30% de sus ventas para la exportación hacia
países como Alemania, Suiza, Holanda, Bélgica
y Estados Unidos.
Sus proyectos de futuro más destacados están
centrados en mantener e incrementar, en lo posible,
la calidad de sus caldos y en obtener un crecimiento
que les lleve a una capacidad de embotellado de 400.000-500.000
unidades. También tienen prevista la creación
de un centro de interpretación en la bodega.
Vinos
Los vinos elaborados por esta firma pertenecen a un
segmento de calidad media/alta, que les ha llevado
a lograr importantes premios tanto a nivel nacional
como
internacional, y son comercializados bajo la marca
Idrias en tinto, rosado y blanco. Los cuatro productos
más representativos son:
- Idrias Abiego: un vino tinto de color rojo cereza,
con reflejos violáceos que denotan su juventud
y gran potencial. En nariz es intenso, con un ensamblaje
perfecto entre los frutos y los pocos meses de crianza
en madera, destacando por poseer aromas de frutos
rojos y negros del bosque, sensaciones balsámicas,
especias y sutiles tostados. En boca tiene una entrada
fresca, buena relación fruta-madera y es sabroso
con un tanino muy limpio y redondeado.
- Idrias Sevil: un vino muy elegante de larga crianza
y de color rojo guinda, con tonos violetas que denotan
su gran potencial. En nariz es intenso, con un ensamblaje
perfecto entre la fruta y la madera destacando por
aromas de frutos negros maduros, minerales como el
pedernal y empironeumáticos. En boca es intenso,
mantiene el equilibrio de la fruta y la madera, es
largo, sabroso con un tanino muy amable en boca y
un retrogusto fino y duradero.
- Idrias Merlot: un vino de color rojo frambuesa intenso,
vivo con ribetes muy brillantes. En nariz es agradable,
destaca por aromas a frutas rojas del bosque frescas
y sensaciones especiadas. En boca tiene una entrada
suave y fresca que recuerda la frambuesa y el hinojo.
Un rosado bien estructurado, sabroso y con gran equilibrio.
- Idrias Chardonnay: Un vino de color amarillo-limón
con reflejos dorados, muy complejo en nariz, donde
podemos encontrar aromas a manzana, cítricos
y frutas tropicales como el pomelo y el mango. En
boca es limpio, largo y voluminoso, puesto que mantiene
un gran potencial aromático y un buen ensamblaje
de fruta fresca con sutiles aromas de madera. Es un
gran vino blanco de Chardonnay con un perfecto equilibrio
acidez-alcohol. |