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Fue en los años
50, con sus hijos cargados en un camión de
cubas (literalmente), cuando el fundador, Félix
Solís Fernández, natural de Villanueva
de los Infantes, se traslada a Valdepeñas,
donde adquiere una bodega, “la casa del huerto
del cura”, llamada “Bataneros” por
encontrarse en el barrio donde se desarrollaba dicho
oficio, casona solariega del siglo XVII con una bodega
de tinajas de barro, donde se instaló la familia.
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Su visión de negocio y futuro hizo que adquiriese
el negocio de D. Domingo Maroto, cerca de la céntrica
plaza de Quevedo de Madrid, en la calle Escosura 5,
junto a Galletas Fontaneda y Olivetti. Llevaban el
vino en cubas desde Valdepeñas hasta Madrid
y allí lo embotellaban manualmente, en los
sótanos de la casa.
El vino se repartía, ya envasado, a lo mejor
de la restauración de la Capital: Casa Labra,
Chicote o José Luis así como a personalidades
de la época (el gran torero Luis Miguel Dominguín
o el futbolista Alfredo Di Stefano). La práctica
totalidad del negocio se basaba en la restauración.
Hoy, Félix Solís S.A. ha alcanzado uno
de los primeros puestos del ranking Nacional de bodegas.
Cuenta con una planta embotelladora en Shanghai (Republica
China) así como oficinas y almacenes en Francia
(1.990) y República Checa (1.999) así
como una planta embotelladora en Tenerife desde 1.993.
En la actualidad, cuenta con vinos de diversas Denominaciones
de Origen, aparte de Valdepeñas, como son Rioja,
Rueda o Ribera de Duero, además de elaborar
vinos de la Tierra de Castilla y vinos de mesa de
alta calidad.
Félix Solís S.A. sigue siendo una empresa
familiar, totalmente profesionalizada y con una filosofía
de futuro clara: ofrecer una optima relación
calidad – precio sin perder sus orígenes
tradicionales.
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