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Familia A. De la Cal,
una bodega joven para unos vinos exquisitos: Barón
de Breisal y Hacienda de la Cal
Familia A. De la Cal, como su nombre indica, es una
bodega de carácter familiar y joven, que elabora
sus vinos D.O. Ribera del Duero desde el año
2001. Sus dos bienes más preciados son dos
caldos de mucha aceptación allá por
donde van: Barón de Breisal y Hacienda de la
Cal, su marca principal.
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Familia A. De la Cal elabora vinos monovarietales
(de Tinta del País 100%), los cuales responden
a dos tipos: joven y 8 meses en barrica (éstos,
los más demandados).
Para ello, la bodega, con capacidad de hasta 160.000
Kg., cuenta con 40Ha. de viñedo propio en el
corazón de la Ribera del Duero, así
como con un parque de 275 barricas (70% de roble americano
y 30% de roble francés).
Allí, Familia A. De la Cal dispone de todo
lo necesario para la recepción, elaboración,
embotellado y etiquetado de sus marcas Barón
de Breisal y Hacienda de la Cal, destacando especialmente
su proceso de elaboración tradicional con maceración
prefermentativa en frío y maceración
postfermentativa.
Contactos internacionales
En estos momentos, la bodega comercializa sus caldos
al canal HORECA, tienda gourmet y gran distribución
(aquí, su marca Barón de Breisal), haciendo
hincapié en el mercado nacional, aunque ya
ha empezado a exportar a Alemania y tiene contactos
establecidos con Méjico y UK.
En el futuro, Familia A. De la Cal proyecta lanzar
en breve un vino crianza (cosecha 2003), así
como mantener su actual actividad de cara a ser reconocidos
en España y, por qué no, en el mundo,
por sus buenos tintos. Asimismo, esta bodega prevé
ofrecer paulatinamente todas las categorías
de vinos: joven, crianza, reserva y gran reserva,
todo ello para competir en un sector donde, según
la Dirección, existe un exceso de oferta, lo
que obliga a producir un buen vino para diferenciarse.
Jóvenes y Crianzas Únicos
A la hora de describir los vinos de Familia
A. De la Cal, su enóloga, Beatriz Arranz, destaca:
“los jóvenes muestran una amplia capa
de color, intenso aroma a frutas rojas del bosque,
que proceden de la variedad tempranillo; en boca resultan
estructurados y con mucho cuerpo”, a lo que
añade respecto a los vinos de 8 meses en barrica
“mantienen buen color a pesar de su reposo,
en nariz conjugan toques de madera pero sin perder
aromas de la variedad (frutales, propios de la tinta
del país). En boca son amplios, suaves y redondos”.
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