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Fue autorizada por la Consejería de Agricultura
y su norma de producción se publicó
en el Diario Oficial de Castilla La Mancha el día
31 de enero de 2003. Está gestionada por una
asociación denominada Agrupación de
productores de vino con D.O. Riber a
del Júcar, en base a la 8/2003 Ley de la Viña
y del Vino de Castilla
La Mancha. Una de las características que la
diferencian de otras Denominaciones de Origen es que
no funcionan como un Consejo Regulador, sino como
una agrupación de productores cuya calificación
es realizada por un organismo externo, el IVICAM,
a través de la valoración de tres conceptos:
trazabilidad documental, análisis físico-químico
y análisis organoléptico.
La D.O. Ribera del Júcar cuenta con una extensión
de 9.141 hectáreas de viñedo situadas
en los municipios conquenses de Casas de Benítez,
Casas de Fernando Alonso, Casas de Guijarro, Casas
de Haro, El Picazo, Pozoamargo y Sisante. Las variedades
de vid que se incluyen son todas tintas: Cencibel
o Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y
Bobal. El 42% de las variedades tienen más
de 20 años, lo que asegura una buena relación
entre la producción y la calidad de la uva.
Tipos de vinos
La excelencia de la tierra, el clima, la adecuada
vendimia y las mejores instalaciones se complementan
en Ribera del Júcar con unos modernos laboratorios
y naves de crianza que incorporan controladores de
humedad y temperatura, lo que unido al uso de barricas
de diferentes robles permite obtener los caldos de
la más alta calidad, poco astringentes, elegantes,
brillantes, suaves y, a la vez, profundos, con un
perfecto equilibrio de acidez y tanicidad, con ese
color púrpura tan característico de
la Ribera del Júcar. Las familias que podemos
encontrar son:
- Vinos jóvenes: En la fase visual, color rojo
picota, limpio, brillante y de buena capa, con irisaciones
cardenalícelas, destacando los tonos rojos
y púrpuras sobre los amarillos. En la fase
olfativa, aromas limpios e intensos, destacando los
afrutados, entre los que sobresalen los aromas de
frutas rojas. Por vía retronasal reaparecen
los matices de frutas. En la fase gustativa, se muestra
potente a la entrada en boca, cuerpo intenso con una
tonicidad media. Postgusto medio, dejando un recuerdo
de su redondez.
- Vino tradición: En la fase visual, color
rojo picota, limpio, brillante y de buena capa, con
irisaciones cardenalícelas y predominio del
rojo y del púrpura sobre los amarillos. En
la fase olfativa, aromas limpios. Aparecen, tras el
paso por la madera, las notas de fruta roja madura,
torrefactos y vainilla y los recuerdos a pimienta
y cacao. En la fase gustativa se muestran potentes
en su paso por boca, limpio y sedoso. Presenta notas
de fruta roja junto a otras de carácter vainillado.
- Vino crianza: En la fase visual, colores que van
desde el rojo rubí al rojo cereza, con irisaciones
teja, combinados con púrpuras limpios brillantes
y de buena capa.
En la fase olfativa, aroma limpio e intenso. Se percibe
discretamente al principio alguna nota de fruta roja,
junto con notas avainilladas y torrefactadas de buena
intensidad. Aparecen también ligeras notas
a cacao. Por vía retronasal, recuerdos discretos
de fruta roja madura, junto con notas intensas de
tipo balsámico y torrefacto. En la fase gustativa,
cuerpo penetrante y tanicidad media, postgusto largo
e intenso.
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