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Fundada hace 30 años, la cooperativa surgió
de la voluntad emprendedora de un grupo de bodegueros,
que vieron en su unión una buena herramienta
para controlar la calidad de sus productos y para
optimizar sus costes y beneficios. Hoy por hoy, la
Cooperativa Santo Cristo de la Salud produce vinos
tintos y rosados elaborados a partir de tres variedades
principales de uva: garnacha, cencibel (conocida en
otras partes de España como tempranillo) y
Syrah.

Actualmente, alrededor del 95% de la producción
de la empresa se basa en vinos a granel, que se comercializan
a otras bodegas, tanto españolas como de otros
países de Europa. El resto llega a los distribuidores
mayoristas envasado tanto en botella como en bag in
box, un sistema de envasado al vacío en 5,
10, 15, 20, 100, 500, 1.000 y 24.000 litros que mantiene
intactas las propiedades del vino, lo que resulta
ideal para sus exportaciones, que han comenzado recientemente
hacia el mercado de Polonia.
Manuel Sánchez, gerente de la cooperativa,
explica que “la empresa ha realizado fuertes
inversiones para mejorar diversas áreas de
su funcionamiento, para lo que ha desarrollado un
plan estratégico a cinco años que supondrá
una profesionalización cada vez mayor. El objetivo
no es otro que convertirnos en una empresa tan competitiva
y moderna como cualquier otra bodega privada”.
De este plan ya se han cumplido los dos primeros años,
con una inversión total de 600.000 euros con
los que han incorporado dos descargaderos para la
separación de media docena de variedades de
uva. También han creado la nueva marca comercial
Montrueque.
Productos
La oferta de Cooperativa Santo Cristo de la Salud
se centra únicamente en vinos tintos y rosados.
Si hablamos de los primeros, la empresa elabora crianzas
y jóvenes a partir de una mezcla a partes iguales
de garnacha y cencibel. En cuanto a los rosados (realizados
con la misma proporción), se trata de vinos
que desde 1997 han recibido tres premios a la calidad,
ya que se elaboran con el mismo método del
tinto aunque reduciendo su tiempo de fermentación.
De cara al futuro, la dirección de esta empresa
castellano-manchega apuesta por continuar con su plan
estratégico y de crecimiento. Así, a
nivel comercial tienen previsto iniciar los trámites
con una firma especializada en marketing para cambiar
su denominación por una marca que les aproxime
a las grandes bodegas españolas, lo que supondrá
una innovación total de sus logotipos, anagramas,
etc.
El segundo gran reto es reducir poco a poco el porcentaje
de producción de graneles hasta que represente
alrededor del 75%, mientras que el tercero es duplicar
la producción de uva, que actualmente se sitúa
entre 3 y 3’5 millones de kilos al año.
“Es un gran objetivo para una cooperativa que,
pese a todo, no va a perder la vocación de
servicio y apoyo a los socios que la hizo ver la luz
hace ya 30 años”, concluye Manuel Sánchez.
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