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Bodegas Briego, “Un
placer de sensaciones” en Ribera del Duero
Fompedraza, un pequeño pueblo de Valladolid
con tradición vitivinícola dentro de
la D.O. Ribera del Duero, ha sido testigo de cómo
los hermanos Benito Hernando -Gaspar, Fernando y Javier-
han desarrollado el proyecto Bodegas Briego, recuperando
así la tradición que ya ejerciera su
padre hace ya casi cincuenta años. Es mucha
la ilusión depositada en Briego, sinónimo
de lucha, lucha por la calidad del vino y por una
mejor gestión del viñedo, por el trabajo
esmerado, por revitalizar esta localidad, Fompedraza.
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Después de reestructurar y recuperar los vetustos
viñedos, en 1988 se llevaron a cabo nuevas
plantaciones en los términos municipales de
Curiel de Duero, Peñafiel y Fompedraza. Un
viñedo muy disperso, buscando siempre los mejores
terrenos para el cultivo de la joya de Ribera del
Duero, el Tempranillo o Tinto Fino, con altitudes
que llegan hasta los 900 metros. Viendo estos majuelos,
uno se da cuenta de que la calidad de los caldos de
Briego se gesta en el campo, con unas cepas cuidadas
con devoción, a merced de un clima continental
que saca lo mejor de cada una de estas plantas. Esta
empresa familiar cuenta actualmente con más
de 40 hectáreas, todas ellas de tempranillo
salvo un porcentaje testimonial de la variedad merlot.
Es en 1992 cuando aparece el primer vino de Bodegas
Briego con D.O. Ribera del Duero y, desde entonces,
estos tres hermanos no han parado de trabajar e investigar,
siempre en pos de unos vinos reconocidos por su calidad,
como así lo atestigua el que durante cinco
años consecutivos hayan sido galardonados en
el certamen de los Premios Envero con el premio al
mejor Reserva.
Todo este savoir-faire viene de la mano de unos rendimientos
muy limitados en campo, lo que da lugar a que en la
actualidad se produzcan en torno a 160.000 botellas,
las cuales se distribuyen en el canal de la hostelería,
restauración y tiendas especializadas, tanto
en el mercado nacional como en el internacional. La
bodega cuenta desde 2003 con un club exclusivo para
socios, Club Briego Selección, para así
poder llegar de una forma más cercana y personalizada
a los incondicionales de la marca Briego.
“Vinos con don de gentes”
Vinos intensos, concentrados en aromas, potentes y
largos en boca, con mucho tiempo por delante; pero
si hay una palabra que los define, esa es equilibrio.
No falta nada. La fruta, las especias, la madera,
pura sensualidad, todo en perfecta armonía
para ofrecer unos caldos difíciles de olvidar.
En Briego saben muy bien cómo hacer que la
gente que abre uno de sus “hijos” experimente
una orgía de sensaciones más allá
de la vista, el aroma y el gusto, más allá
del propio concepto de estar bebiendo vino.
La bodega cuenta con dos gamas de vinos: una clásica,
con un Joven con seis meses de barrica, Crianza, Reserva
y Gran Reserva, y otra más enfocada a “Vinos
de Alta Expresión”, con Tiempo, Adalid
y Fiel, de corte más moderno para poder llegar
así a los públicos más exigentes.
En su afán por seguir tratando de ofrecer productos
embaucadores y llenos de personalidad, los hermanos
Benito Hernando están trabajando en dos nuevos
vinos, Pago de Hoyada y Briego Infiel, producto de
una selección de los mejores viñedos,
pagos, sobre suelos de caliza triturada a 900 metros
de altitud el primero, y con crianza sobre lías
y fermentación maloláctica en barrica
el segundo. Puede que no sea casualidad que Bodegas
Briego tenga un vino entre los 10 Mejores Vinos del
Mundo según el Congreso Gastronómico
Madrid Fusión (2002). Puede que el trabajo
de tres hermanos de un pueblecito vallisoletano obre
milagros, y esos milagros tienen todos el sello de
Ribera del Duero. |