| Actualmente, la empresa
cuenta con dos edificios ubicados en un mismo complejo que
se halla en la localidad de Terradillos de Esgueva. Uno está
dedicado a la elaboración del vino, mientras que el
otro acoge la embotelladora, el almacén, la zona social
de la bodega (con una pequeña tienda y un salón
de usos múltiples) y las naves subterráneas
para la crianza, tanto en barrica como en botella. 
La juventud de la bodega ha hecho que no fuese hasta la pasada
cosecha 2003 cuando se comenzara a elaborar vino para su comercialización,
caldos que llegan al mercado bajo la marca “Abadía
la Arroyada”, que alude a un pequeño monasterio
medieval, ya en ruinas, situado en el término de “La
Arroyada”, también sito en Terradillos de Esgueva.
Vinos de calidad
Uno de los aspectos que mejor define a esta
empresa burgalesa es su clara apuesta por la calidad, que
comienza en el campo, ya que toda la uva empleada en la elaboración
de sus vinos procede de viñedos propios repartidos
entre Terradillos de Esgueva y Sotillo de la Ribera. El personal
de la bodega lleva a cabo rigurosos controles del viñedo
durante todas sus fases de desarrollo, controles que se incrementan
en las fechas próximas a la vendimia.
Ésta se realiza a través de una cuidadosa selección
en el propio viñedo, recogiendo los racimos en cajas
de unos 15 kilos y paletizándolas para ser trasladadas
en un tiempo mínimo a la bodega. Una vez allí,
las cajas se vuelcan directamente en la despalilladora-estrujadora
colocada sobre los depósitos, dejando caer las uvas
sin el raspón y sin necesidad de bombeo alguno.
La crianza de los caldos se realiza en barricas de roble francés
y americano de tonelerías seleccionadas, en un ambiente
subterráneo y diseñado especialmente para que
las oscilaciones de humedad y temperatura sean mínimas.
De este modo, sólo actúan sobre el vino la madera,
el tiempo y la ilusión de una familia.
El resultado de ese trabajo esmerado es una producción
limitada a 90.000 botellas que abarca una gama completa de
vinos tintos (joven, crianza y roble) y un rosado que ha tenido
una gran acogida por parte de los consumidores. En los próximos
años, además, la empresa lanzará al mercado
sus tintos crianzas y reservas, aprovechando para ello las
características de clima y suelo que la Ribera del
Duero ofrece para el cultivo de la variedad Tempranillo, base
fundamental de los vinos de la zona y que produce caldos con
un gran potencial aromático, un correcto equilibrio
entre alcohol y acidez y, sobre todo, una gran estructura
e intensidad de color.
Perspectivas
Actualmente, Bodegas y Viñedos Quercus
distribuye la totalidad de su producción en el mercado
nacional, aunque no descarta a medio plazo abordar los mercados
exteriores. Los vinos “Abadía la Arroyada”
llegan al público principalmente a través de
la hostelería y la restauración, si bien la
empresa pone un especial interés en mantener un contacto
próximo con el consumidor final para conocer su opinión.
De cara al futuro, Vicente Muñoz, responsable de la
bodega, explica que “la idea no es otra que seguir haciendo
grandes vinos, disfrutar con ello e intentar que el propio
consumidor lo haga con nosotros. Por eso, estamos diseñando
un plan de visitas a la bodega en el que la gente que nos
visite pueda aprender un poco más sobre el mundo del
vino y degustar nuestros caldos con otros productos característicos”.
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