| En España
no hay otro proyecto igual, al menos de tal envergadura. Lugares
con encanto y un largo pasado en los que la naturaleza está
a flor de piel acogen viñedos cuidados con las más
modernas técnicas de enología. Son las Haciendas
de España, en las que se elaboran vinos de pago -con
uvas exclusivamente de la propia finca-, crianzas y reservas.
Cada una de las ocho propiedades que engloban este original
proyecto refleja la personalidad y singularidad de la región
vinícola en la que está enmarcada. A lo largo
del valle del Duero, desde el centro de la península
hasta casi la frontera con Portugal, están ubicadas,
por este orden, las haciendas Abascal, Zorita, Unamuno, Dehesa
de San Nicolás. En La Rioja, siguiendo el río
Ebro, se ubican la histórica Hacienda La Concordia
y la Hacienda de Súsar, dedicada originariamente a
la producción de azúcar. En Andalucía,
El Cortijo Las Monjas (Ronda) y en Catalunya, la Masia L’Hereu,
el mayor viñedo del Penedès.
Algunas de ellas pronto se convertirán en haciendas
bodegueras con alojamiento, como Hacienda Zorita, que cuenta
con 22 estancias, o Hacienda Unamuno, que dispondrá
en abril de cuatro exclusivas habitaciones. “Nuestra
intención es que los precios sean accesibles, por eso
rondarán los 100 euros por habitación doble
y día”, explica Víctor Redondo Sierra.
Los visitantes podrán dar un salto de más de
un siglo en la historia y observar el sistema agrario que
imperaba en el siglo XIX y que se basaba en las haciendas
familiares. Son formas de vida que han ido desapareciendo
y cuya esencia se ha querido conservar con la adquisición
de estas grandes propiedades históricas, que han sido
restauradas cuidadosamente y en las que se cultivan y elaboran
productos naturales: vino, aceite, quesos, embutidos, vinagres
balsámicos…
No son un “parque temático” de las labores
del campo, quiere dejar bien claro Víctor Redondo Sierra.
Son una experiencia didáctica en la que se combina
un espectáculo audiovisual que muestra el entorno de
las fincas, con una cata de vinos, la degustación de
productos artesanales elaborados en ellas y el turismo activo
en lugares espectaculares, ya que varias haciendas están
enclavadas en parques naturales o de especial interés.
Esta relación vertical del viñedo con la finca
y la bodega, al modo de los chateux franceses o los vigneti
italianos, eleva a Haciendas de España a una posición
exclusiva en los vinos de calidad, en la que los vinos de
pago, aunque con producciones limitadas, tienen una gran importancia.
Haciendas de España ha reunido en cuatro marcas las
producciones vinícolas de sus fincas. Los vinos de
las haciendas del Duero se han unificado bajo el nombre de
Durius, nombre latino del río; los de las dos propiedades
andaluzas han tomado el antiguo nombre árabe de Andalucía,
Andalus; los de Rioja, el de Marqués de la Concordia,
y los de la Masia L’Hereu se denominan MM, una grafía
que representa el concepto de masía con un innovador
diseño catalán.
Viticultura extrema
La inversión en I+D es crucial. “Tendemos
a probar aquello que funciona en cualquier parte del mundo”,
señala Víctor Redondo Sierra. “Ahora se
está aplicando la técnica de la viticultura
extrema, una práctica arriesgada que puede dar una
gran calidad a las uvas variando parámetros de riego,
altitud o introduciendo variedades foráneas.
Por ejemplo, si en La Rioja lo normal es plantar viñedos
a unos 300 m. de altura para evitar las heladas, nosotros
los plantamos a 750 m.”, explica Víctor Redondo
Sierra. “También hemos introducido las variedades
Merlot y Syrah en La Rioja, un “clon” de Tempranillo
en La Rioja Alavesa y Malbec en Arribes del Duero”.
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