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Establecida en España desde 1983 -aunque respaldada por los
más de 80 años del grupo-, la empresa cuenta con una plantilla
compuesta por 15 personas -de una media de edad baja y con
un gran dinamismo- y una superficie global de instalaciones
que ronda los 2.000 m2.
Desde su sede, esta empresa abarca todo el mercado de la Península
Ibérica y lleva a cabo puntuales operaciones con algunos puntos
de Sudamérica, donde también está implantado el grupo Griffith.
La gama de productos que Griffith ofrece a sus clientes se
basa, principalmente, en mezclas de aditivos para el segmento
de productos salados, como son los cárnicos, los snacks y
los platos preparados. A su vez, éstos se subdividen en preparados
en polvo y líquidos, que se traducen en salsas acabadas y
listas para aplicar.
La gran ventaja que esta firma ofrece a sus clientes es el
conocimiento del mercado que supone la existencia del grupo
en diversos países que ya han experimentado los cambios en
los hábitos de consumo que España está introduciendo en la
actualidad. Así, Griffith pone a disposición de sus clientes
la demostrada solvencia de productos de reconocido éxito en
Estados Unidos o Gran Bretaña y que implican rapidez de aplicación
y una probada aceptación.
En base a ello, la filosofía de trabajo de la empresa se fundamenta
en tres aspectos clave: calidad, innovación y experiencia.
Calidad porque es la base fundamental de su trabajo, innovación
porque deben saber adaptarse a los hábitos de consumo de alimentos
y a las diferentes dietas de cada país en el que el grupo
se ha instalado; experiencia, por último, porque más de 80
años de conocimiento del sector son un gran aval de calidad.
Entre los planes de futuro de Griffith Laboratories en España
se encuentra la obtención, para principios del año 2001, del
certificado de calidad ISO-9002, que el grupo multinacional
ya posee.
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